Princesa Ana

El romance prohibido de la princesa Ana que siempre decepcionó a la reina Isabel

El año 1992 fue catastrófico para la Corona británica.
sábado, 29 de mayo de 2021 · 18:45

Mantener un perfil bajo, es un requisito fundamental que deben cumplir todos los integrantes de la familia real británica. Sin embargo, esto no garantiza que no vayan a sufrir por el hostigamiento de la prensa especializada, pues la misma princesa Ana pasó de ser una hija ejemplar a convertirse en una gran decepción para la reina Isabel. 

Si bien ella no ha hablado públicamente sobre el tema, su divorcio de Mark Phillips en 1992 fue algo que enfureció por completo a la reina Isabel, quien ya estaba muy decepcionada de los príncipes Carlos y Andrew, por las continuas deslealtades y situaciones de promiscuidad que comprometieron sus matrimonios y perjudicaron la imagen pública de la familia. 

Ana le faltó el respeto a su esposo.

Los problemas de Ana con la prensa comenzaron desde 1979, cuando le asignaron a un nuevo guardaespaldas llamado Peter Cross, un hombre del que se terminaría enamorando perdidamente luego de tener varios encuentros amorosos, mientras su esposo viajaba para cumplir con sus compromisos como integrante de la Corona británica. 

Con el paso de los años, se empezó a hacer público el romance entre Peter y la hija de Felipe de Edimburgo, quien solía utilizar el término día de campo para referirse a sus encuentros. Cuando la situación se hizo insostenible para la Corona, el guardaespaldas de Ana fue despedido por orden de Isabel que, años después, él decidió venderle a la prensa los detalles de su historia de amor. 

Los escándalos de Carlos tuvieron más atención.

Un año desastroso para Isabel

La reina Isabel recuerda con mucha tristeza y decepción todos los escándalos que protagonizaron sus hijos en 1992, el cual fue calificado por ella misma como un año horrible, pues también dio a lugar el divorcio de su hijo Andrew con la polémica Sarah Ferguson, así como también Carlos vivió una fuerte crisis matrimonial con la princesa Diana, quien se convirtió en su dolor de cabeza más grande. 

La princesa Ana no se quedó atrás y también formalizó su divorcio de Mark ese mismo año y, a pesar de que Peter Cross ya había tomado su propio camino por separado, ella lo siguió amando y las conversaciones telefónicas entre los dos fueron tan frecuentes, que llegaron a incomodar a la familia del extrabajador de la Corona.

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